Paletas limitadas que hablan con intención
Elegir pocas tintas obliga a definir jerarquías claras y atmósferas coherentes. Tonos cálidos potencian cercanía; fríos, distancia o misterio. Con rampas cortas, los degradados piden soluciones creativas: tramas, clusters y luces exageradas. Probar paletas ajenas entrenando la sensibilidad es valioso, pero construir las propias afirma estilo. Documentar decisiones cromáticas agiliza equipos y mantiene consistencia. En el día a día, una paleta concisa evita dependencia del azar y hace que producto, marca y emociones conversen naturalmente.